Hay uno de los personajes que me gusta ser que está comprometido con la tierra. Una de mis voces que canta exclusivamente a lo natural, a lo rústico. Hay una de mis vidas que se hipnotiza en los cultivos, que desarma mi cuerpo de arroz para enraizarlo en los surcos, entre los yuyos y en las manos del que planta.
Ése me cuenta de otro mundo. De cómo en las mañanas al sol, los pimpollos que regalan sus perfumes, le saludan sonriendo. Ése me ensaña de lo fértil, lo sencillo. Me habla el mismo idioma que las papas y los lirios, las abejas, los Chingolos.
Y ése es el lenguaje de este mundo, aunque sea cuando él es yo y yo soy él... cuando me cuenta pastizales y me dejo convencer. Cuando dejo de pensar y sin saber porqué entono cual Zorzal una melodía para el cielo.
Ése me cuenta de otro mundo. De cómo en las mañanas al sol, los pimpollos que regalan sus perfumes, le saludan sonriendo. Ése me ensaña de lo fértil, lo sencillo. Me habla el mismo idioma que las papas y los lirios, las abejas, los Chingolos.
Y ése es el lenguaje de este mundo, aunque sea cuando él es yo y yo soy él... cuando me cuenta pastizales y me dejo convencer. Cuando dejo de pensar y sin saber porqué entono cual Zorzal una melodía para el cielo.
Bravo muchacho. Excelente reflexion poética. Tiene esa union del cielo con la tierra, esa sutileza de la sensibilidad creadora al contemplar.
ResponderEliminarDisculpa si soy poco discreto, pero, entre poetas ..., lo encuentro con ciertas semejanzas a mi poema de otrora, Primavera. Lo scribi hace mucho, en un momento de alborozo ante la unidad fundamental de todo. Momento, recuerdo, en que la conciencia de mi ser se sabia creadora de todas las representaciones de lo existente, momento de inmaterialidad, de ser en plenitud.
Te lo escribo para agradecerte la sintonia que nos une a través de las dimensiones. Somos compania y estimulo a través del tiempo y tenemos el lenguaje, con la alegria vibrante del unisono.
¨Estaba echado yo en tierra, enfrente al infinito campo de Castilla, que el otonio envolvia en la amarilla dulzura de su claro sol poniente. Lento el arado, paralelamente, cortaba el aza oscura, y la sencilla mano abierta echaba la semilla, en la entrania partida honradamente.
Pensé arrancarme el corazon y echarlo, lleno de su sentir amplio y profundo, al ancho surco del terrunio tierno, a ver si con partirlo y con sembrarlo, la Primavera le mostraba al mundo, el arbol puro del amor eterno.
Sabes, stoy fuera de tu tiempo pero, tu mirar poético, me actualiza, me trae a tu cercania. Ah, esa hipnosis de lo bello en lo sencillo, muy buena!, verdadero nucleo poético. La senti siempre y le dio el tono a todo lo que escribi. Ademàs como la tuya, mi pluma fué siempre una busqueda de armonia con el cielo. Muy bello lo del zorzal. Es un pajaro verdad? Si cantaramos felices ante todo y ante nada como pàjaros! Nuestro amigo Rainer Maria decia que la vida es una cancion. Las aves, unicas invitadas al silencio profundo, incitan a la libertad.
En el tiempo que vos vivis no sentiras tu pensar amenazado. Ustedes, jovenes de hoy, son màs libres y tolerantes. En tu época arriesga màs el corazon profundo y gana en valentia. Yo temia por mi compostura mental. Vivia cerca de las clinicas de reposo para fràgiles y alienados, ...por las dudas. Fué la unica seguridad que me dio la psiquiatria. Belkis me acompanio siempre y viajamos buscando y encontrando. Asi, le canté al mundo miràndolo de cerca, viviendo sus culturas: compromiso mio, como el tuyo, con la tierra, Y aprendi, y ensenié.
Bueno, debo terminar mi perorata, Andrés, debo retirarme, querido amigo. Creo que me llaman. Otras leyes hoy me mueven. Te agradezco haber compartido lo que te motiva y especialmente, lo que buscas y expresas. Los filosofos dicen que una vida vivida es una vida pensada, nosotros ademàs de eso, la escribimos! Te deseo pues, muy buen encuentro con las deliciosas verdades. Eres un joven de fecunda pluma. Vive la vida a pleno, ya lo sabes ... para eso hemos nacido.
Juan Ramon Jimenez, poeta espaniol.
Que jugoso el fruto que me entregas. Que fecundo el almibar que chorrea entre mis manos al contemplar aquello que recitas, perenne y desbordante. Muchas gracias, meu caro amigo, no te pierdas.
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