Aprender a quererme me lleva necesariamente a una problemática perenne en mis vidas. Identificar al censor, combatirlo, para, tenienéndolo contra la pared, no clavar la espada.
Perdonarlo como se perdona... no-creyendo en la pena de muerte. Darle mi arma e invitarlo a colaborar. Si no lo hace, sólo decantará... o quizás me mate... pero si lo hace, habremos ambos eliminado un enemigo paralizante, y juntos, pero claramente escindidos, seremos los polos que harán circular el engranaje desbordante de músicas sugeridas, sin ambiciones y, por supuesto, sin expectativas trayectoriales....
Perdonarlo como se perdona... no-creyendo en la pena de muerte. Darle mi arma e invitarlo a colaborar. Si no lo hace, sólo decantará... o quizás me mate... pero si lo hace, habremos ambos eliminado un enemigo paralizante, y juntos, pero claramente escindidos, seremos los polos que harán circular el engranaje desbordante de músicas sugeridas, sin ambiciones y, por supuesto, sin expectativas trayectoriales....
No hay comentarios:
Publicar un comentario